Eduardo Kac y la Interacción : Arte Ciência Vida

Karin Ohlenschläger

Pionero del llamado arte transgénico, el artista visualiza las relaciones entre distintas especies naturales y artificiales, en un discurso ambiental y ético que se expondrá en el IVAM

Los estudios tecnocientificos de la naturaleza planteados en los dibujos y pinturas de Leonardo da Vinci, o el reverdecimiento del entorno urbano, realizado en proyectos tan emblemáticos como el de los 7.000 robles de Joseph Beuys, son una muestra de las distintas maneras en las que el arte ha reflejado la relación del ser humano con la naturaleza.
En la actualidad, la conexión entre arte y naturaleza sigue impregnada por dos grandes discursos: el ecológico y el tecnocientífico. Lo que distingue básicamente el uno del otro, es la diferente relación que establecen con la naturaleza. En general, el pensamiento tecnocientífico actúa desde una concepción jerárquica basada en la supremacia del ser humano sobre la naturaleza. En cambio, el pensamiento ecológico plantea un contexto dinámico y una relación circular de convivencia y coevolución, considerando a la persona como parte integrante de un ecosistema global de recursos limitados.
Aunque el actual discurso ecológico se haya desplazado desde una posición periférica en los setenta, al mainstream del debate político y económico actual - dando pie a una cada vez más lucrativa y, a veces, contradictoria industria verde - no es menos cierto que sus acciones siguen priorizando la sostenibilidad, la preservación y recuperación del medio ambiente.
Sin embargo, mientras la ecologia habla de los limites, el discurso tecnocientífico sigue pregonando la idea del progreso ilimitado, desde los micromundos nanométricos a las macroindustrias aeroespaciales.
En medio de la polémica entre la rentabilidad tecnocientífica y la sostenibilidad ética, social y ambiental, se ubica la no menos controvertida obra del artista brasileño Eduardo Kac. Procedente del mundo de la performance y de las intervenciones en el espacio público de finales de los años ochenta, Kac lleva el discurso arte-vida desde las calles de Rio de Janeiro a los laboratorios de la Universidad de Chicago. Desde alli vuelve una década más tarde al debate público, con la imagen del artista implantándose un microchip en el cuerpo (Time Capsule, 1977), o acompañado de un conejo genéticamente modificado (GPF Bunny, 2000).
La conexión de la biologia con las ciencias de la información y su acercamiento a la genética desde la teoria de la comunicación, abren a Eduardo Kac un nuevo campo de investigación y exploración de los sistemas vivos. Utilizando tecnologias de telepresencia, robótica, bioingenieria y otros dispositivos interactivos, Kac visualiza las relaciones entre distintas especies naturales y artificiales, sean bacterias (Gênesis, 1999), pájaros (Essay Concerning Human Understanding, 1994), robots (Ornitorrinco, 1989) o plantas genéticamente manipuladas (Move 36, 2002-04).
Fiel a sus origenes performativos, las acciones y proyectos de Eduardo Kac irrumpen en medio de un encendido debate acerca de las actuales ciencias de la vida. Utilizando el código genético como materia prima de la creación artística, Eduardo Kac, acuña a finales de los años noventa el término de arte transgénico. De hecho, en proyectos como Génesis (1999) o The Eighth Day (2001), trabaja con organismos vivos, creados por el artista por medio de la escritura y recombinación de las cuatro letras del código genético. Una vez producidas por los laboratorios, la posterior presentación de su obra, sin embargo, no suele consistir en la mera exposición del objeto vivo, sino en el desarrollo de un proceso evolutivo de interacción y comunicación entre el espectador y el proyecto en cuestión.

Ni útiles, ni científicas
Eduardo Kac describe su trabajo por su interés en crear nuevas realidades, pero también como una reflexión sobre los cambios que generan las ciencias de la vida en el ámbito político, social y cultural, asi como las implicaciones filosóficas generadas por los actuales parámetros y concepciones de lo viviente.
Através de su obra explora las conexiones entre lo físico y lo virtual, entre lo biológico y lo tecnológico, con el fin de romper las fronteras y entrar en una nueva ecologia de lo híbrido. Sus obras no pretenden ser útiles, ni científicas. Antes bien sugieren una reflexión sobre los valores éticos y simbólicos de lo que está aconteciendo en las ciencias de la vida. De hecho, Kac utiliza la estrategia de la apropiación de los desarrollos tecnocientíficos más polémicos, para agitar, cuestionar, explorar y proponer nuevas conexiones entre campos y disciplinas, modificando sus funciones y relaciones. De este modo, Kac intenta generar interferencias productivas entre el arte, la ciencia y la conciencia social, propiciadas por las actuales tecnologias de la informática y de las telecomunicaciones. Las provocativas y, a menudo, ambiguas acciones y declaraciones de Kac, ponen en tela de juicio temas tan candentes como el de la autoria sobre la manipulación y creación de la vida, cada vez más monopolizada por la ciencia y el mercado. En vez de socializar el arte, propone socializar la ciencia através del arte, con el matiz de introducir un nuevo trinomio arte-ciencia-vida.

Durante el próximo mes de septiembre, en el IVAM de Valencia se expondrá por primera vez una muestra monográfica de sus obras realizada en los años noventa (www.ekac.org).


Eduardo Kac and the art-science-life interaction

Karin Ohlenschlaeger

Techno-scientific studies of nature in the drawings and paintings of Leonardo da Vinci or the re-greening of the orban environment in projects as emblematic as Joseph Beuys’s 7000 Oaks are a demonstration of the different ways art has reflected mankind’s relationship with nature.
The connection between art and nature is still steeped in two great discourses:
the ecological and the techno-scientific.
What distinguishes one from the other is basically the relationship with nature.
Generally, techno-scientific thought is premised on a hierarchical conception based on the supremacy of man over nature while ecological thought postulates a dynamic context and a circular relationship of coexistence and coevolution while considering human beings an integral part of a global ecosystem of limited resources.
While ecological discourse has moved from the marginal position it occupied in the 1970’s into the mainstream of today’s political and economic debate and created an ever more lucrative and sometimes contradictory green industry, it is no less true that its actions continue to give priority to sustain-ability, conservation and recuperation of the environment. Where ecology speaks of limits, the techno-scientific discourse still espouses the idea of unlimited progress ranging from nanometric microworlds to aerospace macroindustries.
In the midst of the debate between techno-scientific profitability and eethical, social and environmental sustain-ability, we find the no less controversial work of Brazilian artist Eduardo Kac. After emerging in the performance world and appearing in public spaces in the late 1980’s Kac took his art-life discourse from the streets of Rio de Janeiro to the laboratories of the University of Chicago. A decade later he returned to the public debate with the image of the artist implanting a micro-chip in his body Time Capsule, (1997) or in the company of a genetically modified rabbit (GPF Bunny, 2000).
The linking of biology with information science and its relashionship with genetics through communication theory opened up a new field of investigation and exploration in living beings to Kac.
Using telepresence technologies, robotics, bioengineering and other interactive contexts, Kac makes visual the relationships among different natural and artificial species, whether bacteria (Genesis, 1999), birds (Essay concerning human understanding, 1994), robots (Platypus, 1989) or genetically manipulated plants (Move 36, 2002/2004).
True to his performance origins, Eduardo Kac’s actions and projects emerge in the midst of a heated debate about life sciences today. Using genetic code as the raw material for his artistic creation, in the late 90’s, he coins the term transgenic art in projects like Genesis (1999) and The Eight Day (2001) he works with live organisms he has created by writing and recombining with the four letters of the genetic code.
Once produced in laboratories, the presentation of his work consists not in a mere exhibition of the live “object” but in the development of a evolving process of interaction and communication between the spectator and the “project” in question.
Kac defines his work through his interest in creating new realities, but also as a reflection on the changes that the life sciences are generating in the political, social and cultural worlds as well as the philosophical implications of current parameters for and conceptions of what is living. Through his work he explores the connections between the physical and the virtual, between the biological and the technological with the aim of breaking down boundaries and entering into a new ecology of the hybrid. His works do not claim to be useful, or scientific. Rather they propose a reflection on the ethical and symbolic values of what is happening in the life sciences. Indeed, Kac uses the strategy of appropriating the most controversial techno-scientific developments to shake up, question, explore and re-order connections among fields and disciplines, thus modifying the functions and relationships among them. Kac attempts to generate productive interferences between art, science and social consciousness, made possible by today’s information and telecommunications technologies.
Kac’s provocative and often ambiguous actions and statements call into question such burning issues as the authorship of the manipulation and creation of life, ever more monopolised by science and the market. Instead of socialising art, he proposes socialising through art by introducing a new art-science-life trinomial

Next September, the IVAM will for the first time present a show of his works from the 90’s (www.ekac.org).


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