Publicado en Mecad Electronic Journal, número 1, junio de 1999, Barcelona. http://www.mecad.org/e-journal


Emergencia de la biotelemática y la biorrobótica: Integración de la biología, el procesamiento de información, redes y robótica

Eduardo Kac

La transición que actualmente atraviesa la biología, que está dejando de ser una ciencia de la vida para convertirse en una ciencia de la información, está provocando un nuevo debate sobre las consecuencias éticas, psicológicas, económicas y culturales de la biotecnología 1. Este debate está aún en sus comienzos y tendrá profundas consecuencias en muchos aspectos de nuestras vidas en el siglo XXI, que afectarán también, sin duda, a lo que solemos denominar "artes visuales". Al contrario de lo que cabría esperar, la noción de biotecnología no es nueva en absoluto. El uso de microorganismos para producir compuestos químicos se remonta a los inicios de los anales de la historia, incluyendo el uso de zumos fermentados para producir vinagre y bebidas alcohólicas. Lo que distingue la biotecnología de nuestros días es el desarrollo de la ingeniería genética y de los procedimientos a ella vinculados con la finalidad de ejercer un control preciso y total sobre los organismos microscópicos vivos. Los aspectos verdaderamente novedosos de las investigaciones en el campo de la biotecnología que se han llevado a cabo en las dos últimas décadas del siglo XX son la variedad de sus objetivos ­cada vez más ambiciosos­ y la gran diversidad de sus resultados, que en ocasiones resultan chocantes para la opinión pública 2. En el mundo de los microorganismos encontramos, por ejemplo, bacterias que transforman residuos naturales en combustible, y chips habitados por bacterias creadas mediante ingeniería genética para que brillen cuando detectan agentes contaminantes 3. En el otro extremo del arco biológico, el mundo de los mamíferos, uno de los más sorprendentes desarrollos obtenidos durante los años noventa fue Dolly 4, la oveja clonada, rápidamente seguida por el clonaje de ratones 5 e incluso vacas 6. Éstos son sólo algunos ejemplos que ilustran claramente la complejidad de la emergente cultura biotecnológica.

Otro aspecto de la transformación de la biología en ciencia de la información es la interpretación de los eventos genéticos a partir de las teorías semióticas y de la comunicación, en particular, el campo conocido como biosemiótica 7, que estudia la comunicación y la significación en los sistemas vivos. La biosemiótica considera que la comunicación es la característica esencial de la vida y, poniendo un énfasis particular en el contexto y el significado, sirve como sano antídoto al determinismo genético. Sin embargo, debido a su carácter convencional, la semiótica tradicional no puede aplicarse directamente a los sistemas biológicos. Peirce 8 destacó la representación en la mente humana de los objetos, invocados por signos. Sebeok 9 fue más allá de la mente humana en su definición de la zoosemiótica como el estudio de los signos visuales, acústicos y químicos utilizados por los animales. Al considerar las plantas, de las cuales se cree que no tienen mente ni consciencia 10 ­si bien parece que interpretan signos­ 11, deben ampliarse las definiciones de la interpretación (esto es, deben elaborarse definiciones que no se ajusten tanto al patrón humano), así como el alcance de las investigaciones en comunicación, a fin de incluir la interacción entre las especies, la "biotelemática" y la "biorrobótica" (términos que he acuñado para designar la integración de la biología y la telemática, y de la biología y la robótica respectivamente).

En mi opinión, estas áreas de investigación descubren territorios inéditos para la creación artística. Para ilustrar mi trabajo en este área, comentaré cuatro proyectos en los cuales investigo acerca de procesos o interfaces biológicos. Los títulos de estos proyectos son "Essay Concerning Human Understanding" (1994), "Teleporting an Unknown State" (1994/96), "A-positive" (1997) y "Time Capsule" (1997). La primera obra estableció una situación en la cual un canario dialogaba a través de una línea de teléfono normal con una planta (Philodendron) que estaba a una distancia de 600 millas. En la segunda, a través de Internet tuvieron lugar un proceso fotosintético real y el crecimiento de un organismo vivo. La tercera obra proponía un intercambio dialógico entre un ser humano y un robot a través de dos conexiones intravenosas. La cuarta abordaba las cuestiones de las interfaces orgánicas y la recepción de tecnología digital por parte de los seres humanos, mediante el implante de un microchip de memoria. Al trabajar con múltiples medios a fin de crear híbridos a partir de los usos non convencionales de los sistemas de comunicación existentes, pretendo involucrar al espectador en situaciones que relacionan los elementos biológicos, la telerrobótica, la interacción entre las especies, la luz, el lenguaje, los lugares lejanos, las zonas temporales, las vídeo conferencias y el intercambio y la transformación de información a través de las redes. Estas obras, que a menudo dependen de imprevistos, elementos indeterminados y la intervención del participante, propician la interacción dialógica y plantean complejas cuestiones relacionadas con la identidad, la acción, la responsabilidad y la posibilidad misma de entablar comunicación.

 

Biosemiótica y comunicación remota entre las especies

"Essay Concerning Human Understanding" es una instalación sonora de comunicación entre-especies, en directo, bidireccional, interactiva y telemática que creé junto con Ikuo Nakamura 12, y que se desarrolló entre Lexington (Kentucky) y Nueva York. En este proyecto, un canario dialogaba a través de una línea telefónica normal con una planta (Philodendron) que estaba a una distancia de 600 millas. La obra fue expuesta en el contexto de mi exposición "Dialogues", que se realizó simultáneamente en Internet y en varios museos y galerías. Entre el 21 de octubre y el 11 de noviembre de 1994, "Essay Concerning Human Understanding" se presentó al público simultáneamente en el Center for Contemporary Art de la Universidad de Kentucky, en Lexington y en el Science Hall en Nueva York 13.

En el área central del Center for Contemporany Art, el canario amarillo ocupaba una cómoda jaula cilíndrica de color blanco, sobre la cual había unas placas de circuito, un altavoz y un micrófono. Un disco transparente de plexiglás separaba al canario de este equipo, que estaba conectado a la red telefónica. En Nueva York se colocó un electrodo en una hoja de la planta, a fin de sentir su respuesta al canto del pájaro. La oscilación de voltaje de la planta se visualizó mediante un software llamado "Interactive Brain-Wave Analyzer" (IBVA) [Analizador interactivo de ondas cerebrales], instalado en un Macintosh. Esta información se introdujo en un software llamado MAX instalado en otro Macintosh, el cual, a su vez, controlaba un secuenciador MIDI. Los sonidos electrónicos eran pre-grabados, pero el orden y la duración con que éstos se emitían eran determinados en tiempo real por la respuesta de la planta al canto del pájaro.

Cuando este trabajo se expuso públicamente, el pájaro y la planta interactuaron diariamente varias horas. También las personas interactuaban tanto con el pájaro como con la planta. Tan sólo acercándose a ellos, los espectadores alteraban inmediatamente su comportamiento. Cuando se aproximaban mucho, la interacción se incrementaba debido al constante cambio de comportamiento del pájaro y de la planta, cuya respuesta consistía en cantar más o menos (el pájaro), activar más o menos sonidos (la planta), o bien permanecer en silencio.

Al permitir que un animal aislado y enjaulado mantuviese una conversación telemática con un miembro de otra especie, esta instalación dramatizaba el papel de las telecomunicaciones en nuestras propias vidas. La experiencia comunicativa entre especies que podía observarse en la galería refleja nuestro propio afán de interacción, nuestro deseo de extender la mano y estar en contacto con otros. En último término, esta instalación interactiva reflexiona sobre el aislamiento y la soledad de los seres humanos, y sobre la posibilidad misma de establecer comunicación. Al mismo tiempo que plantea las dificultades de la comunicación humana mediatizada electrónicamente más allá de la naturaleza, esta obra, sorprendentemente, revela también aspectos de nuestra propia experiencia comunicativa. Esta interacción entre-especies es tan dinámica e imprevisible como el diálogo humano.

 

Vida biotelemática

"Teleporting an Unknown State" fue el título de una instalación biotelemática que conectó el Contemporany Art Center de Nueva Orleans a Internet (desde 4 hasta el 9 de agosto de 1996). Esta instalación estaba integrada en el "Bridge Siggraph'96 Art Show" 14. En "Teleporting an Unknown State" se combinan el crecimiento biológico y la actividad (remota) en Internet. En una habitación muy oscura, un recipiente con tierra servía de vivero para una única semilla. A través de un videoproyector suspendido sobre el recipiente y enfocado hacia él, los participantes, desde grandes distancias, enviaban luz a través de Internet para permitir que la semilla realizase la fotosíntesis y creciese en plena oscuridad. La instalación permitía experimentar Internet como un sistema que ayudaba a mantener la vida.

Cuando los visitantes locales entraban, veían la instalación: un videoproyector colgado del techo y orientado hacia abajo, donde se encontraba una semilla plantada en una pequeña maceta de tierra. Los espectadores no veían el proyector, sino sólo su cono de luz, proyectado a través de un agujero redondo en el techo. La circularidad del agujero y la lente del proyector evocaban la irrupción de la luz solar en la oscuridad. En puntos lejanos de todo el mundo, los participantes anónimos dirigían sus cámaras digitales hacia el cielo, y transmitían la luz solar a la galería. Los fotones capturados por las cámaras eran re-emitidos en la galería a través del proyector. Las imágenes de vídeo transmitidas en directo desde los puntos remotos perdían cualquier valor representativo, y pasaban a ser utilizadas como meros transportadores de ondas de luz. Mientras duró la exposición, el lento proceso de crecimiento de la planta se retransmitió al mundo en directo a través de Internet. Cualquier espectador podía apreciar este crecimiento a través de Internet. La pantalla del ordenador ­esto es, la interfaz gráfica en la cual podía verse toda la actividad­ se desmaterializaba y se proyectaba directamente sobre el lecho de tierra que había en una habitación oscura, permitiendo un contacto físico directo entre la semilla y la corriente fotónica.

Esta instalación constituía una dramática respuesta al modelo unidireccional establecido, impuesto por los estándars de retransmisión y por la industria de la comunicación. Más que transmitir desde un punto un mensaje específico hasta muchos receptores pasivos, "Teleporting an Unknown State" creó una nueva situación en la cual varios participantes en países remotos transmitían luz a un único punto situado en el Contemporany Art Center de Nueva Orleans. Merced a un esfuerzo distribuido y de colaboración, los aspectos éticos de la ecología en Internet y de la supervivencia a través de las redes sociales resultaban evidentes.

Durante la exposición, la fotosíntesis dependía de la acción colectiva y de la distancia de los participantes anónimos. El nacimiento, el crecimiento y la muerte en Internet conformaban un horizonte de posibilidades que se manifestó como una contribución dinámica a la obra. La colaboración y la responsabilidad a través de la red eran esenciales para la supervivencia del organismo. La exposición finalizó el 9 de agosto de 1996. La planta medía entonces 46 centimetros. Después de la exposición, transplanté cuidadosamente la planta al lado de un árbol cercano a la puerta principal del Contemporany Art Center.

En octubre de 1998 elaboré una versión para la web de "Teleporting an Unknown State" en la galería de arte KIBLA, en Maribor, Eslovenia 15. Los participantes veían en la web una cuadrícula de nueve imágenes, compuesta por una imagen central (la planta) y ocho imágenes circundantes (que eran vistas en directo de los perfiles aéreos de diferentes ciudades). La imagen central mostraba la planta y la tierra en el espacio físico oscuro de la galería, en Maribor, y se iba reactualizando automáticamente (para ofrecer un feedback de los participantes de la web). Las ocho imágenes circundantes se activaban a voluntad de los participantes, y se proyectaban inmediatamente en la galería, sobre la tierra en la que se había plantada la semilla. La posición de las imágenes en la cuadrícula reflejaba sus respectivas posiciones reales sobre el globo, tal como las representan los mapas. Coloqué la ciudad de Maribor en el centro, y los otros lugares a su alrededor: Vancouver (arriba a la izquierda), Chicago (a la izquierda), Cabo Lucía, México (abajo a la derecha), París (arriba en el centro), Antártida (abajo en el centro), Moscú (arriba a la derecha), Tokio (derecha) y Sidney (abajo a la derecha).

La imagen central era capturada y actualizada automáticamente mediante una videocámara acoplada a un servidor, que añadía a la imagen una indicación horaria en la que se mostraba el día y la hora que era en Malibor. Al proyectarla sobre la planta, esta imagen central concentraba la luz enviada por los participantes de la web. Las ocho imágenes circundantes eran capturadas por el servidor de KIBLA desde webcámaras que estaban en diversos puntos del mundo y eran actualizadas cada cinco minutos. En las pantallas, estas imágenes se actualizaban de forma interactiva cuando el participante lo solicitaba. La obra mostraba una imagen central rodeada por rectángulos negros (que se llenaban de imágenes en directo al ser seleccionados por el participante). Si al entrar en la página se veía una imagen negra, ello significaba que en el lugar geográfico seleccionado era de noche en aquel momento, o bien que la imagen correspondiente no había sido seleccionada por el visitante anterior de la web. Una vez seleccionada por el participante, una imagen se mantenía activa (online y en la galería) durante cinco minutos. Después era sustituida por un rectángulo de color negro, para permitir que los siguientes participantes hicieran su propia elección. Esta versión de la obra en la web permitía a quienes no conociesen los sistemas de videoconferencia en directo aprovechar la luz del cielo de ocho lugares diferentes para hacer crecer una planta en una habitación oscura que estaba en Eslovenia, y para visualizar sus progresos en el proceso de crecimiento.

Biorrobótica dialógica

"A-positive" fue un evento dialógico que Ed Bennett y yo llevamos a cabo el 24 de septiembre de 1997, en la Gallery 2 de Chicago, en el contexto de la exposición I.S.E.A. 97 16. Esta obra analiza la delicada relación entre el cuerpo humano y las nuevas variantes de máquinas híbridas que están apareciendo y que incorporan elementos biológicos, de los cuales obtienen funciones sensoriales o metabólicas. La obra plantea una situación en la que se establece un contacto físico directo entre un ser humano y un robot a través de una aguja intravenosa conectada a un sistema de tubos transparentes que se retroalimentan entre sí. A esta nueva categoría de robots híbridos biológicos le he dado el nombre de "biobots". Denomino "biorrobótica" el campo dedicado a su estudio y construcción. Con el término "biorrobótica" no pretendo referirme a la aplicación a máquinas de ingeniería de principios biológicos derivados de campos como la etología y la neurobiología. Me refiero concretamente a la creación de robots que incorporan dentro de su propia estructura física elementos biológicos activos y fluidos 17. Por su utilización de glóbulos rojos humanos, denominamos "phlebot" al biobot creado para "A-positive".

En "A-positive", el cuerpo humano proporcionaba al robot nutrientes vitales a través de la donación de sangre; el biobot recibía la sangre humana y extraía de ella el oxígeno suficiente para mantener encendida una llama débil e inestable, símbolo arquetípico de vida. A cambio, el biobot donaba dextrosa al cuerpo humano por vía intravenosa. El modelo conceptual creado por esta instalación se aleja de los contextos convencionales, que presentan a los robots como esclavos que llevan a cabo tareas difíciles, repetitivas o humanamente imposibles; por el contrario, como muestra el evento, el ser humano da su propia sangre al biobot, creando con él un intercambio simbiótico.

Esta obra plantea la penetración de nuevas formas de interfaces ser humano-máquina en los límites sagrados de la carne, con las profundas implicaciones culturales y filosóficas que este hecho conlleva. "A-positive" reflexiona acerca de la condición del cuerpo humano en el nuevo contexto en el que la biología se encuentra con la informática y la robótica. No podemos seguir considerando que el cuerpo es algo aislado de un intenso contacto con el tecnoentorno, o protegido de la vigilancia biológica de la biométrica. Ni siquiera el ADN y la sangre son inmunes a la invasión de la tecnología en el cuerpo. Gracias a un matemático convertido en biólogo se ha logrado demostrar un ordenador basado en el ADN, lo que abre nuevas posibilidades tanto para las ciencias de la computación como para la biologia molecular 18. En lugar de impulsos eléctricos, emplea ácido desoxirribonucleico, o ADN, y utiliza nucleasas, las unidades mínimas del ADN, para reproducir las acciones de un procesador. Las nuevas tecnologías que condicionan nuestra imaginación y nuestra sensibilidad, incluyendo la nanotecnología y la ingeniería genética, también penetran a través de nuestra piel ­incluso a través de nuestro flujo sanguíneo­, permitiendo la creación de nuevas formas de terapia. Los dispositivos electrónicos miniaturizados y los nuevos compuestos químicos están invadiendo (y cohabitando con) la estructura física del organismo. Por ejemplo, una nueva tecnología llamada "electro-inserción" se propone potenciar el efecto de una droga, adhiriendo directamente a los glóbulos rojos moléculas de droga específicas, en lugar de inyectar una droga en el sistema circulatorio 19. Éste y otros desarrollos a él vinculados revelan claramente que la tecnología ya ha invadido el cuerpo de modos muy sutiles. La situación dialógica creada en "A-positive", a través de cuatro puntos de unión, "conecta" el ser humano al robot casi literalmente, constituyendo un prototipo de red biológica 20. Una vez extraído el oxígeno y liberado en el interior de la cámara hermética, éste alimenta la minúscula y brillante masa de gas ardiente, la "nano-llama" simbólica.

El cuerpo es uno de los temas más tradicionales del arte, un tema que continúa fascinándonos en el presente por razones completamente diferentes a aquéllas por las que lo hacía en el pasado. Hoy en día, en lugar de representar el cuerpo como un elemento predominante o privilegiado (la figura) en contraste con el entorno (el fondo), se investigan las dimensiones políticas y psicológicas de nuestro tránsito hacia la cultura digital. Al advertir la gran proximidad de la tecnología al cuerpo, o la profundidad a la que ha penetrado ya en su interior, también debemos comprender que en la robótica la utilización del modelo amo/esclavo es más que una desafortunada expresión. Este punto de vista asume que las máquinas son esclavas, con todas las implicaciones de esta palabra, perpetuando la idea de que ciertas clases de criaturas deben hacer trabajos forzados, con la diferencia de que en esta ocasión las criaturas son electrónicas 21. Aunque podría resultar fácil descartar estas consideraciones basándonos en el hecho de que las máquinas no tienen vida orgánica, ni una inteligencia como la humana, ni voluntad propia, la creciente presencia de dispositivos electrónicos e informáticos dentro del cuerpo humano y la acelerada investigación de instrucciones biológicas para la robótica y la informática hacen pensar que las distancias se están reduciendo lentamente, hasta más allá de lo que podríamos estar dispuestos a admitir o quizás a aceptar. En este sentido, se podría hablar de "ética de la robótica" 22 y reconsiderar muchas de nuestras suposiciones acerca de la naturaleza de las máquinas en la frontera biobótica.

Los seres humanos no somos más dueños de nuestras máquinas de lo que ellas lo son de nosotros. "A-positive" acaba con la metáfora de la esclavitud robótica y hace pensar en un nuevo ecosistema que tenga en cuenta a las nuevas criaturas y dispositivos orgánicos que pueblan nuestro panteón postorgánico. Estas criaturas pueden ser biológicas (clonación), biosintéticas (ingeniería genética), inorgánicas (epistemología androide), algorítmicas (vida artificial) o biobóticas (robótica). Siempre nos hemos preguntado qué pueden hacer las máquinas por nosotros. Ahora podría haber llegado el momento de preguntarnos qué podemos hacer conjuntamente.

 

Memoria y mnemotecnia digital: bioimplantes y telemetría

"Time Capsule" fue una experiencia realizada el 11 de noviembre de 1997 en Casa das Rosas, un centro cultural en São Paulo, Brasil 23. Esta obra se sitúa entre una instalación local, un "site-specific" en el cual el propio lugar es a la vez mi cuerpo y una base de datos a distancia, y una emisión simultánea en televisión y en la web. El objeto que da título a la obra es un microchip que contiene un número de identificación programado integrado por una bobina y un "capacitor", todo ello sellado herméticamente en cristal biocompatible. La escala temporal de la obra se extiende entre lo efímero y lo permanente; por ejemplo, entre los escasos minutos necesarios para la realización del procedimiento básico ­la implantación del microchip­ y el carácter permanente del implante. Al igual que otras cápsulas de tiempo subterráneas, es bajo la piel donde esta cápsula de tiempo digital se proyecta hacia el futuro 24 .

Al entrar en la sala donde tiene lugar la obra, el público ve a un médico, siete fotografías en sepia realizadas en Europa del Este en los años treinta, una camilla horizontal, un ordenador conectado a la red, un dedo telerrobótico y un equipo adicional de retransmisión. Inicié (y finalicé) el procedimiento básico limpiándome la piel del tobillo con un antiséptico y usando una aguja especial para insertar bajo la piel el microchip pasivo, que es, de hecho, un "transponder" sin fuente de alimentación que haya que cambiar ni partes móviles que puedan romperse con el uso. El escaneado del implante a través de Internet generaba una señal de radio de baja potencia (125 KHz) que proporcionaba energía al microchip para transmitir su código numérico, inalterable y único, que se mostraba en una pantalla de cristal líquido (LCD) de dieciséis caracteres. Inmediatamente después de obtener estos datos me registré a través de la red en una base de datos que se encuentra en Estados Unidos. Se trataba de la primera ocasión en la que un ser humano era registrado en esta base de datos, ya que este tipo de registro había sido diseñado originariamente para identificar y recuperar animales perdidos. Me registré con mi propio nombre, a la vez como animal y como propietario. Después del implante, se colocó una pequeña capa de tejido conjuntivo alrededor del microchip para evitar su desplazamiento.

No es casual que haya sido la documentación y la identificación lo que ha impulsado con más fuerza el desarrollo de las tecnologías de la imagen, desde la primera fotografía hasta la ubicuidad de las cámaras de vídeo-vigilancia. A lo largo de los siglos XIX y XX, la fotografía y los demás instrumentos de imágenes funcionaban como una cápsula de tiempo social, permitiendo la preservación colectiva de la memoria de nuestros cuerpos sociales. A finales del siglo XX, sin embargo, somos testigos de una inflación global de la imagen y de la desaparición del poder sagrado de la fotografía como verdad 25, fenómenos promovidos por las tecnologías digitales. Hoy en día ya no podemos seguir confiando en la naturaleza representativa de la imagen como agente vital en la preservación de la memoria y de la identidad social o personal. Las condiciones actuales nos permiten cambiar la configuración de nuestra piel por medio de la cirugía plástica con la misma facilidad con la que manipulamos la representación de nuestra piel por medio de la imagen digital, de tal forma que podemos transformarnos en la imagen que nosotros mismos deseemos tener. Junto con la posibilidad de transformar el cuerpo y la imagen, surge la posibilidad de borrar su recuerdo. La memoria se encuentra actualmente en un chip 26. Al llamar "memoria" a las unidades de almacenamiento de información de ordenadores y de robots, antropomorfizamos nuestras máquinas, haciendo que se parezcan más a nosotros. A lo largo de este proceso, de forma sutil, también nosotros empezamos a parecernos a ellas. Tradicionalmente, el cuerpo se consideraba un depósito sagrado de memorias humanas, adquiridas por herencia genética o a través de experiencias personales. Los chips de memoria se encuentran por lo general dentro de ordenadores y robots, y no dentro del cuerpo humano. En "Time Capsule", la presencia del chip (con sus datos grabados recuperables) en el interior del cuerpo nos obliga a considerar la presencia simultánea de memorias vividas y memorias artificiales en nuestro interior. Las memorias artificiales se convierten en implantes intracorporales, anticipando situaciones futuras en las que eventos como éste pueden volverse habituales, y cuestionando la legitimidad y las implicaciones éticas de este tipo de procedimiento en la cultura digital 27. La transmisión en directo por televisión y por Internet constituyó una parte importante de "Time Capsule", ya que acercó esta cuestión a todos los hogares. El escaneado del implante a través de la red puso de relieve el modo en que el tejido conjuntivo de la red global convertía en obsoleto el concepto de la piel como límite protector que marca los límites del cuerpo humano.

A fin de considerar algunas de las polémicas cuestiones relacionadas con el cuerpo y las nuevas tecnologías basta mirar el presente, y no el futuro. Si en el código genético está la propia firma, no es necesario firmar con sangre. Para combatir la falsificación tan sólo se necesita un bolígrafo especial con tinta que contenga el propio ADN, algo que actualmente ya existe 28. Otro ejemplo es la biotelemétrica, el uso de tecnología de rastreo para monitorizar a distancia la posición y el comportamiento de animales tan pequeños como una mariposa 29 o tan grandes como un oso polar 30. La aparición de la biométrica, con su conversión en información digital de rasgos personales irrepetibles ­como las estructuras del iris y los contornos de las huellas digitales­ es un signo claro de que cuanto más se aproxima la tecnología al cuerpo, más tiende a invadirlo 31. El éxito del actual uso de microchips en la columna vertebral abre un campo sin precedentes para la investigación, en el cual las funciones del cuerpo se estimulan y se controlan externamente mediante microchips 32. La experimentación médica dirigida a la creación de retinas artificiales que utilizan microchips en el ojo, con la finalidad de que los ciegos puedan ver, por ejemplo, nos obliga a aceptar los efectos liberadores de los microchips intracorporales 33. Otro caso es el pequeño transmisor que puede ser implantado en el útero de una madre para ver la salud de un feto 34. Al mismo tiempo, la propiedad, la patente y la venta legal de muestras de ADN de culturas indígenas a través de Internet, realizada por empresas de biotecnología, muestra que ni siquiera el más personal de todos los rasgos biológicos es inmune a la usura y a la omnipresencia de la tecnología 35.

A medida que vivimos el presente, el paso a una cultura digital ­con interfaces que nos exigen que utilicemos un teclado y permanezcamos sentados a la mesa mirando fijamente a la pantalla­ crea en nosotros un trauma físico que amplifica el choque psicológico generado por los ciclos de invención, desarrollo y obsolescencia tecnológica, cada vez más rápidos. En su manifestación más evidente, este trauma físico adopta la forma de dolor de espalda y tendinitis. En su forma menos evidente, la interfaz actual nos ha llevado a una contención generalizada del cuerpo, que forzadosamente se adapta a las formas cúbicas del ordenador (el monitor y la CPU). Es como si el cuerpo se hubiera convertido en una extensión del ordenador, y no a la inversa. Tal vez esto refleje apenas una visión general de la tecnología, ya que, de hecho, la vida orgánica está conviertiéndose en una extensión del ordenador a medida que los vectores emergentes en tecnología de microchips apuntan claramente a las fuentes biológicas como la única vía para continuar el proceso exponencial de la miniaturización, más allá de los límites de los materiales tradicionales 36.

 

Conclusión

Es posible que la idea de incorporar la tecnología a nuestro cuerpo nos resulte tan intrigante como, a la vez, fascinante y terrorífica. Nuestra intriga se debe a la curiosidad innata e insaciable que nos inspiran nuestros propios límites; nuestra fascinación es causada por las nuevas posibilidades de un cuerpo ampliado que contemple la noción de vida eterna; y nos sentimos aterrorizados porque en realidad estas tecnologías, originalmente desarrolladas para ayudar a personas enfermas o físicamente discapacitadas, no son deseables para un cuerpo sano y, por lo tanto, reafirman nuestro temor ante nuestra propia mortalidad.

No obstante, hoy en día el arte comparte, por diversas razones, algunas de las preocupaciones de campos convencionalmente considerados ajenos a las "bellas artes", tales como la biología y la robótica. Ello pone de relieve la necesidad de formas de experiencia alternativas en la cultura digital. La recepción en nuestro organismo de memoria digital ­como ejemplifica "Time Capsule"­ apunta hacia una forma traumática, pero quizás más libre, de esta proposición. La presencia intradérmica de un microchip revela el drama de este conflicto, cuando tratamos de desarrollar modelos conceptuales que hagan explícitas las implicaciones de este impulso no deseadas y que, al mismo tiempo, nos permitan reconciliar aspectos de nuestra experiencia generalmente considerados antagónicos, tales como la libertad de movimiento, el almacenamiento y el procesamiento de información, las interfaces biológicas y los entornos de red. En la medida que participe en el amplio debate y en flujo de ideas que presenciamos en la cultura en general, el arte podrá ayudarnos a desarrollar nuevos modelos conceptuales y quizás ejerza su influencia sobre las nuevas formas de sinergias que están apareciendo en la frontera donde se encuentran lo orgánico y lo digital.


1. Ver: Michael W. Fox. "Superpigs and Wondercorn" (Nueva York: Lyonsand Burford, 1992); Ruth Hubbard y Elijah Wald. "Exploding the Gene Myth: How Genetic Information Is Produced and Manipulated by Scientists, Physicians, Employers, Insurance Companies, Educators, and Law Enforcers" (Boston: Beacon Press, 1993); Dorothy Nelkin. "The Mystique: The Gene As a Cultural Icon" (Nueva York: Freeman, 1996); Kitcher, Philip. "The Lives to Come: The Genetic Revolution and Human Possibilities" (Londres: Allen Lane, 1996); Mark A. Rothstein (ed.). "Genetic Secrets: Protecting Privacy and Confidentiality in the Genetic Era" (New Haven: Yale Univ Pr., 1997); Vandana Shiva. "Biopiracy: The Plunder of Nature and Knowledge" (Boston: South End Press, 1997); Donna J. Haraway. "Modest-Witness, Second-Millennium: Femaleman Meets Oncomouse: Feminismand Technoscience" (Nueva York: Routledge, 1997).

2. En los años noventa los científicos anunciaron desarrollos tales como el crecimiento de ojos en múltiples partes del cuerpo de una mosca [Halder], la creación de ranas sin cabezas [Bea], el nacimiento con éxito de polluelos que tienen comportamientos de codorniz [Balaban], y el crecimiento de una oreja humana prostésica en la espalda de un ratón [Vacanti]. Éstos son algunos de los ejemplos quiméricos que tienen un serio valor científico y que, al menos en un inicio, levantaron controversia en la reacción del público en general. La mosca multiojos y las ranas sin cabeza representan el aislamiento y el control de genes específicos en cuyo código está la formación de órganos. Los polluelos que se comportan como codornices demuestran la habilidad de aislar y transplantar rasgos de comportamiento. El ratón muestra la viabilidad técnica del cultivo de órganos para la cirugía plástica (la oreja no sirve para oír). Ver: Halder, G.; Callaerts, P.; Gehring, W. J. "Induction of Ectopic Eyes by Targeted Expression of the eyeless Gene in Drosophila". "Science". Vol. 267, nº 5205, 24 marzo 1995, p. 1788; Christen, Bea; Slack, Jonathan M. W. "FGF-8 Is Associated with Anteroposterior Patterning Limb Regeneration in Xenopus". "Developmental biology". Vol. 192, nº 2, 1997, p. 455; Balaban, Evan. "Changes in multiple brain regions underlie species differences in a complex, congenital behavior". "Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America". Vol. 94, nº 5, 1997, p. 2.001; Paige, Keith T.; Cima, Linda G.; Yaremchuk, Michael J.; Vacanti, Joseph P.; Vacanti, Charles A. "Injectable Cartilage". "Plastic and reconstructive surgery". Vol. 96, nº 6, 1995, p. 1.390.

3. Wald, Matthew. "New Technology Turns Useless Agricultural ByproductsInto Fuel for Autos". "The New York Times", 25 octubre 1998, p. 20; Simpson, Michael L.; Sayler, Gary S.; Applegate, Bruce M.; Ripp, Steven; Nivens, David E.; Paulus, Michael J.; Jellison Jr., Gerald E. "Bioluminescent-bioreporter integrated circuits form novel whole-cell biosensors". "Trends in biotechnology". Vol. 16, nº 8, 1998, p. 332.

4. K. H. S. Campbell et al.: "Sheep cloned by nuclear transfer from acultured cell line". "Nature" 380, 64-66 (1996), Letters to Nature.

5. Wakayama, T. et al.: "Full-term development of mice from enucleated oocytes injected with cumulus cell nuclei". "Nature" 394,369-374 (1998), Letters to Nature.

6. Yoko Kato, Tetsuya Tani, Yusuke Sotomaru, KazuoKurokawa, Jun-ya Kato, Hiroshi Doguchi, Hiroshi Yasue y Yukio Tsunoda. "Eight Calves Cloned from Somatic Cells of a Single Adult". "Science", 11 diciembre 1998, pp. 2.095-2.098.

7. Sebeok, T. A. y J. Umiker-Sebeok (eds.). "Biosemiotics: The Semiotic Web" (Berlín: Mouton de Gruyter, 1991).

8. Charles Sanders Peirce, James Hoopes (ed.). "Peirce on Signs: Writings on Semiotics" (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1991).

9. Sebeok, T. A. "Perspectives in Zoosemiotics". (La Haya: Mouton, 1972).

10. Nagel, Alexandra H. M. "Are Plants Conscious?". "Journal of Consciousness Studies", 4, nº 3, 1997, pp. 215-230.

11. Martin Krampen sugirió que las plantas son capaces de interpretar signos a pesar de que no tienen sistema nervioso. Ver: Krampen, M. (1981). "Phytosemiotics". "Semiotica" 36 (3/4), 187-209.

12. Ikuo Nakamura nació en Kanazawa, Japón, en 1960. Estudió física en la Universidad de Ciencias de Tokio. Ikuo viajó alrededor del mundo (Oriente próximo, India, Nepal, América Central, Tíbet) y se instaló en Nueva York en 1983. Estudió holografía en el Laboratorio Holográfico de Nueva York y se convirtió en un artista residente en el Museo de Holografía en Nueva York en 1991. Recibió el premio Shearwater Foundation Holography en 1996 y ha expuesto su trabajo en todo el mundo.

13. Holz, Keith. "Eduardo Kac's Dialogues". Publicado por primera vez en el folleto realizado por el Centro de Arte Contemporáneo (Universidad de Kentucky, Lexington) con ocasión de la exposición de Eduardo Kac en el Centro, titulada "Dialogues" (21 octubre ­ 11 noviembre 1994). El artículo se publicó de nuevo en la página web de "Leonardo Electronic Almanac". Vol. 2, nº 12, diciembre 1994, The MIT Press, Cambridge, MA; y en "YLEM". Vol. 15, nº 2, abril 1995, Orinda, CA, p. 7. Ver también: Probus, Joyce. "Eduardo Kac: Dialogues". "Dialogue: Arts in the Midwest", enero/febrero 1995, pp. 14-16; Kac, E. "Essay Concerning Human Understanding", "YLEM". Vol. 15, nº 4, julio/agosto 1995, p. 4; Osthoff, Simone. "Object Lessons". "World Art", nº 1, 1996, pp. 18-23; Lovejoy, Margot. "Postmodern Currents: Art and Artists in the Age of Electronic Media" (New Jersey: Prentice Hall, 1997), p. 229.

14. Kac, Eduardo. "Teleporting an Unknown State". "Visual proceedings: the art and disciplinary programs of SIGGRAPH 96" (Nueva York: ACM, 1996), p. 28; Narayan, Parvathi. "Electronic Art: Pushing the Limits". "Business Times", Singapur, 14 agosto, p. 14; Avi Rosen, "Virtual Reality and Shamanworlds", "Studio Art Magazine", nº 98, diciembre 1998, Tel Aviv, p. 11; Louise Pouissant, "Empreintes et emprunts: mémoire et recyclage dans les arts médiatiques, en "Recyclages de la mémoire". Walter Moser (ed.) (Montreal: L'Univers du discours, en preparación).

15. Dobrila, Peter Tomaz y Kostic, Aleksandra (eds.). "Eduardo Kac: Teleporting An Unknown State" (Maribor, Slovenia: KIBLA, 1998); Cernec, Matjaz. "Maribor -- Sredisce Sveta". "Vecer", Maribor, 26 octubre 1998, p. 10; Pescovitz, David. "Be There Now: Telepresence Art Online". "Flash Art", marzo 1999, pp. 51-52.

16. Kac, Eduardo. "A-positive", "ISEA 97 Program Guide" (Chicago: The School of the Art Institute of Chicago, 1997), p. 62; Mirapaul, Matthew. "An Electronic Artist and His Body of Work". "New York Times on the Web", 2 octubre 1997; Beiguelman, Giselle. "Artista discute o pós-humano". "Folha de São Paulo", 10 octubre 1997; Osthoff, Simone. "From Stable Object to Participating Subject: Content, Meaning, and Social Context at ISEA 97". "New Art Examiner". Vol. 25, nº 5, febrero, p. 18-19, 23; Gigliotti, Carol. "The Metaphoric Environment of Art and Technology". Roy Ascott (ed.). "Reframing Consciousness: Art and Consciousness in the Post-Biological Era". "Proceedings of the Second International CAiiA Research Conference" (Exeter: Intellect, 1999, en preparación).

17. Un ejemplo interesante de la hibridación de la biología y la robótica fue la creación de un pequeño robot que incorporaba una antena real de una mariposa de seda macho. La antena reaccionaba al rastro de la feromona, emitida normalmente por la mariposa de seda hembra. El robot seguía la dirección del rastro de la feromona, de manera que parecía un macho siguiendo la pista de una mariposa de seda hembra. Ver: Kuwana, Y.; Shimoyama, I. "A Pheromone-Guided Mobile Robot that Behaves like a Silkworm Moth with Living Antennae as Pheromone Sensors". "The International Journal of Robotics Research". Vol. 17, nº 9, 1998, p. 924.

18. Adleman, Leonard M. "Molecular Computation of Solutions to Combinatorial Problems". "Science". Vol. 266, 11 noviembre 1994, pp. 1021-1024; Lipton, Richard. "DNA Solution of Hard Computational Problems". "Science". Vol. 268, 28 abril 1995, pp. 542-545. Un informe simplificado del desarrollo del ordenador de ADN puede encontrarse en Adleman, Leonard M. "Computing with DNA". "Scientific American". Vol. 279, nº 2, agosto 1998, pp. 54-61.

19. Dutton, Gail. "Red Blood Cells Enlisted For Novel Drug Delivery Systems". "Genetic Engineering News", 15 noviembre 1995.

20. El concepto de intercambio o de red de datos humanos a través de medios biológicos puede parecer inverosímil, pero es, de hecho, un área de investigación científica. Particularmente significativo es el concepto de "red de área personal", según el cual unos dispositivos electrónicos inofensivos situados en el cuerpo o cercanos a él pueden intercambiar información digital mediante el intercambio de corrientes inofensivas a través del cuerpo. Ver: Zimmerman, T. G. "Personal Area Networks: Near-Field Intrabody Communication". "IBM Systems Journal". Vol. 35, nº 3 y 4, 1996, pp. 609-617. Un relato informal puede encontrarse en Ziegler, Bart. "IBM Wants Your Body for a Very Personal PC". "Wall Street Journal", 18 noviembre 1996, p. B4.

21. El concepto de "esclavitud" en la robótica es particularmente delicado dado que, aunque pueda parecer sorprendente, hasta los años noventa la esclavitud no fue completamente abolida. "The New York Times" hizo un reportaje en el que decía que Mauritania, por ejemplo, tenía 90.000 esclavos. Ver: Burkett, Elionor. "God Created Me to Be a Slave". "The New York Times Magazine", 12 octubre 1997, pp. 56-60.

22. Gips, James. "Towards the Ethical Robot". Ford, Kenneth M. Glymour, Clark N. Hayes, Patrick J. "Android Epistemology" (Menlo Park: Cambridge, Mass.: AAAI Press; MIT Press, 1995), pp. 243-252; Khan, A. F. Umar. "The Ethics of Autonomous Learning Systems". Ford, Kenneth M., Glymour, Clark N., Hayes, Patrick J. "Android Epistemology" (Menlo Park: Cambridge, Mass.: AAAI Press; MIT Press, 1995), pp. 253-265.

23. Alvarez, Carlos. "Marcado por el chip". "El País", sección "Tentaciones", 2 octubre 1998 (Madrid) p. 9; Carvalho, Mario Cesar. "Artista implanta hoje chip no corpo". "Folha de Sâo Paulo", 11 noviembre 1997, p. 3; Decia, Patricia. "Bioarte: Eduardo Kac tem obra polémica vetada no ICI". "Folha de Sâo Paulo", 10 octubre 1997, p. 13; De Mocker, Judy. "Monsters, Spies, and Implants". "Wired News", 23 junio 1998; Esnal, Luis. "Un hombre llamado 026109532". "La Nación", sección 5, Buenos Aires, 15 diciembre 1997, p. 8; Kac, Eduardo. "Time Capsule". "InterCommunication", nº 26, otoño 1998, Tokio, pp. 13-15; Kac, E. "Time Capsule". "Database Aesthetics: Issues of Organisation and Category in Online Art", número especial de "IA y Sociedad", Victoria Vesna, Karamjit S. Gill y David Smith (eds.) (en preparación, 1999); Kac. E. "Art at the Biological Frontier". "Consciousness Reframed II" (Anales de la Segunda Conferencia de CAiiA), Universidad de Gales, Newport (en preparación, 1999); Kac, E. "Time Capsule". "L'archivage comme pratique artistique, CD-ROM", ed. por Karen O'Rourke, Centre d'Etudes et de Recherches en Arts Plastiques de la Universidad de París I (en preparación, 1999); Lisboa, Solange. "Arte Suporte Computador". "ARC Design", São Paulo, año 1, nº 3, 1998, p. 61; Machado, Arlindo. "A Microchip inside the Body", publicado por primera vez en el Nettime List el 22 de febrero de 1998. Publicado de nuevo en "Leonardo Electronic Almanac" (15 mayo 1998), vol. 6, nº 4. Publicado en español en la revista "Mediápolis", año 2, nº 5, Buenos Aires, 1998, pp. 6-9. El artículo se presentó por primera vez en portugués en Paço das Artes, Sâo Paulo, el 18 de noviembre de 1997, en el contexto del coloquio Mudanças de Enfoque na Arte (Arte ­ Cambios de enfoque). Una versión ampliada del artículo se presentó en Siggraph 98 en el panel "Sublime and Impossible Bodies", Orlando, Florida. La versión ampliada se publicó como: Machado, Arlindo. "Expanded Bodies and Minds". Dobrila, P. T. y Kostic, A. (eds.). "Eduardo Kac: Teleporting An Unknown State" (Maribor, Slovenia: KIBLA, 1998), pp. 39-63; Paul, Chrisitane. "Time Capsule". "Intelligent Agent". Vol. 2, nº 2, (1998) pp. 4-13; Serra, Catalina: "Eduardo Kac, el artista con un chip de memoria en el tobillo". "El País", Madrid, 15 octubre 1998, sección Ciberp@aís, p. 14; Puig, Víctor. "Internet no es tan global: entrevista con Eduardo Kac". "Web", nº 36, Madrid, noviembre 1998, p. 6.

24. El concepto de "cápsula de tiempo" fue utilizado por primera vez por la empresa Westinghouse Electric en la Exposición Universal de 1939, en Flushing Meadows, Nueva York. En aquella ocasión, la empresa enterró un cilindro en forma de torpedo que medía siete pies de longitud y ocho pulgadas de diámetro. Ver: Lovinger, Caitlin. "Take One Capsule and Call Us in 5.000 Years". "The New York Times", sección 4, 27 diciembre 1998, p. 2.

25. Binkley, Timothy. "Camera Fantasia: Computed Visions of Virtual Realities". "Millenium Film Journal", nº 20/21, primavera/invierno 1988-1989, Nueva York, pp. 7-43; Flusser, V., "Towards a philosophy of photography" (Gottingen: European Photography, 1984). Ver también: "The Photograph as Post-Industrial Object: An Essay on the Ontological Standing of Photographs". "Leonardo". Vol. 19, nº 4, Pergamon Press, Oxford (1986), pp. 329-332; Martha Rosler, "Image Simulations, Computer Manipulations, Some Considerations". Bishton, D.; Cameron, A.; y Druckrey, T. (eds.). "Digital Dialogues; Photography in the Age of Cyberspace". "Ten" 8, número especial, vol. 2, nº 2, otoño 1991, pp. 52-63; Mitchell, W. "The Reconfigured Eye; Visual Truth in the Post-Photographic Era" (Cambridge, MA: MIT, 1992).

26. A menudo, los ordenadores superan a los humanos en lo que se refiere a su capacidad de almacenamiento de información, pero grabar datos en un disco duro es completamente diferente a duplicar el proceso de la memoria humana. Resolviendo la conexión entre la tecnología digital y la actividad mental, y la memoria en particular, Theodore Berger y sus colegas de la Universidad del Sur de California ­un equipo de neurobiólogos, científicos informáticos, físicos e ingenieros electrónicos­ desarrolló un microchip que reproducía la actividad neuronal de una parte del cerebro que tenía que ver con la memoria y el aprendizaje: el hipocampo. La investigación dista de estar acabada, pero el objetivo es que el chip pueda captar información de memoria a corto plazo y transferirla a una memoria a largo plazo. Berger y sus colegas esperan que el chip implantado en el cerebro reemplace el hipocampo que ya no funciona y, algún día, llegue a beneficiar a los pacientes de Alzheimer, pacientes que hayan sufrido ataques y personas que sufran daños cerebrales. Ver: Tsai, Richard H.; Sheu, Bing J.; Berger, Theodore W.; Huang, Rey. "One Step Closer to a Bionic Brain?". "IEEE Circuits & Devices". Vol. 13, nº 5, 1997, p. 34.

27. Los implantes cerebrales que permiten una comunicación directa entre el paciente y el ordenador constituyen una nueva modalidad de neuroprótesis. En 1998, los médicos de la Emory University implantaron un dispositivo en el cerebro de un paciente, que ampliaba sus señales cerebrales y le permitía mover un cursor a través de una pantalla y transportar mensajes simples tales como "hola" o "adiós". El paciente estaba paralizado y mudo, y usaba su poder mental para comunicarse con los otros a través del ordenador. Las señales se transmitían desde su cerebro hasta un ordenador situado en sus rodillas a través de una antena en forma de espiral colocada en su cabeza. Ver: Wiechman, Lori. "Brain implant allows paralyzed man to control computer". "Chicago Tribune", 21 octubre 1998, sección 1, p. 16. Ver también: Starr, Philip A.; Vitek, Jerrold L.; Bakay, Roy A E. "Surgery and Deep Brain Stimulation for Parkinson's Disease. Neurosurgery". Vol. 43, nº 5, 1998, p. 989.

28. Como medida contra la falsificación, una empresa llamada Art Guard lanzó una pluma especial. La tinta de la pluma se disolvía con ADN del cliente, y de este modo la autenticidad de la firma podía verificarse químicamente.

29. Roland, J., G. McKinnon, C. Backhouse y P. D. Taylor. 1996 "Evensmaller radar tags on insects". "Nature", 381: 120, correspondencia cientifica. Jens Roland y sus colaboradores pegaron un radar diminuto al abdomen de una mariposa de Appolo, que pesaba un milésimo del peso de la mariposa (el peso equivalente a un reloj de pulsera). Un relato informal de esta investigación puede encontrarse en: Caldwell, Mark. "The Wired Butterfly". "Discover". Vol. 18, nº 2, febrero 1997, pp. 40-48.

30. Kolz, A. L., J. W. Lentfer, y H. G. Fallek, "Satellite radio tracking of polar bears instrumented in Alaska". C. J. Amlaner, Jr. y D. W. Macdonald (eds.), "A Handbook on Biotelemetry and Radio Tracking", 1980, pp. 743-752.

31. La biométrica utiliza técnicas tales como un escáner de iris, de retina, de dedos, de la geometría de manos, la verificación de voz y la verificación dinámica de la firma para identificar a los individuos. Las aplicaciones más comunes son la seguridad de datos, los accesos físicos, y la identificación de clientes. Ver: Jain, Anil K., 1948; Bolle, Ruud. Pankanti, Sharath (eds.) "Biometric: personal identification in networked society" (Boston: Kluwer, 1998).

32. En 1997 la U.S. Food and Drug Administration (FDA) aprobó el primer implante de una neuroprótesis, el sistema Freehand. Este dispositivo usa un implante para dar a los pacientes tretrapléjicos la capacidad de asir objetos. Otra aplicación, un sistema prototipo de control de vejiga, permite a los individuos con parálisis controlar su regulación fecal. Ambos implantes fueron desarrollados por control neuronal, y emplearon un controlador radiofónico activado desde el exterior. Ver: Cameron, T.; Loeb, G. E.; Peck, R. A.; Schulman, J. H.; Strojnik, P.; Troyk, P. R. "Micromodular Implants to Provide Electrical Stimulation of Paralyzed Muscles and Limbs". "IEEE transactions on bio-medical engineering". Vol. 44, nº 9, 1997, p. 781. Un relato informal del sistema Freehand puede encontrarse en: Peach, Laurie. "Electronics get muscles moving". "Design News", 8 de junio, 1998.

33. E. J. Wyatt et al. "Silicon retinal implant to aid patients suffering from certain forms of blindness", "Interim Progress Report". Massachusetts Institute of Technology, 1993; Eckmiller, R, "Towards Retina Implants for Improvement of Vision in Humans with Retinitis Pigmentosa - Challenges and First Results". "Proc. WCNN '95", Washington, D. C., INNS Press. Vol. 1, pp. 228-233 (1995); Eckmiller R, "Learning Retina Implants with epiretinal contacts". "Ophthalmic Research" 29, 281­289 (1997); Eckmiller, R. "Goals, Concepts, and Current State of the retina implant project: EPI-RET". "Retinal Degenerative Diseases and Experimental Therapy" (Hollyfield, Anderson, La Vail, eds.), New York: Plenum Publ. Corp., 1998.

34. La tecnología es conocida como "Implantable Biotelemetry System for Preterm Labor and Fetal Monitoring" [sistema de biotelemetría implantable de control y monitorización de fetos]. Ver: "Keeping an Eye on the Baby". "NasaTech Briefs", febrero 1999, vol. 23, nº 2, p. 16.

35. La cuestión no es impedir la investigación, sino asegurarse de que los donantes indígenas autoricen el uso y la comercialización de sus resultados. En referencia a la discusión de la patente del ADN y los derechos de los indígenas, ver: Donna J. Haraway. "Modest-Witness, Second-Millennium: Femaleman Meets Oncomouse: Feminism and Technoscience" (Nueva York: Routledge, 1997), pp. 250-253.

36. Algunos de los logros más interesantes en electrónica molecular y nanotecnología permiten el desarrollo de biosensores. Uno de los objetivos de estas investigaciones es propiciar el crecimiento de células nerviosas en un microprocesador, y conseguir que éste envíe señales eléctricas en respuesta a estímulos específicos del entorno (por ejemplo, la presencia de toxinas). Ver: M. A. Reed, C. Zhou, C. J. Muller, T. P. Burgin, y J. M. Tour, "Conductance of a molecular junction". "Science", 10 octubre 1997; Muller, B. J. Vleeming, y M. A. Reed, J. J. S. Lamba, R. Hara, L. Jones II, y J. M. Tour. "Atomic probes: A search for conduction through a single molecule". "Nanotechnology", 7, 409 (1996). Otro aspecto del problema es la creación de transistores completos a partir de una molécula, en otras palabras, usando moléculas orgánicas para computar. Ver: "Can Chip Devices Keep Shrinking?" "Science" 13 diciembre 1996, vol. 274 (nº 5294): 1834 (en "Research News"); "Making Single Electrons Compute". "Science", 17 enero 1997; 275 (5298): 303 (in "Research News"). Ball, Philip. "Take it to the LimitÉ". "New Scientist". Vol. 155, nº 2.093, 2 agosto 1997, pp. 32-35; Tour, James M.; Reinerth, William A.; II, Leroy Jones; Burgin, Timothy P.; Zhou, Chong-Wu; Muller, C. J.; Deshpande, M. R.; Reed, Mark A. "Recent Advances in Molecular Scale Electronics". "Annals of the New York Academy of Sciences". Vol. 852, 1998, p. 197; seminario, Jorge M.; Tour, James M. "Ab Initio Methods for the Study of Molecular Systems for Nanometer Technology: Toward the First-Principles Design of Molecular Computers", "Annals of the NewYork Academy of Sciences". Vol. 852, 1998, p. 68; Tour, James M.; Kozaki, Masatoshi; seminario, Jorge M. "Molecular Scale Electronics: A Synthetic/Computational Approach to Digital Computing". "Journal of the American Chemical Society. "Vol. 120, nº 33, 1998, p. 8.486.


Traducción de Patricia Bofill


© 1999, Eduardo Kac © de la traducción: MECAD\Media Centre d'Art i Disseny, 1999.

Título original: "Emergence of biotelematics and biorobotics: Integrating biology, information processing, networking and robotics"


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